SEO/BirdLife apunta a un descenso de aves acuáticas invernantes en Orellana tras la introducción del Ganso del Nilo
La organización ecologista SEO/BirdLife ha coordinado durante el mes de enero de 2026 el estudio de las aves acuáticas invernantes que acogen los humedales de Extremadura, dentro de un censo internacional promovido por Wetlands International, que muestra, entre otras conclusiones, un declive de las aves acuáticas invernantes, especialmente en el grupo de los gansos y las anátidas.
Un censo Internacional de Aves Acuáticas Invernantes en Extremadura que este año ha logrado avistar más de 122.295 ejemplares de 77 especies de aves ligadas a entornos acuáticos. Las tendencias a largo plazo muestran un declive de aves acuáticas invernantes en toda la región.
A pesar del aumento de especies como el morito común o la espátula común, que antes solo estaban presentes en época estival y ahora se detectan también en invernada (alcanzando los 2.339 y 210 ejemplares respectivamente), el aumento de individuos más exponencial se corresponde con una especie exótica invasora, el ganso del Nilo, que ya ocupa 129 de los humedales muestreados.
La organización ecologista pone el foco en el Embalse de Orellana
Entre los humedales en los que esta especie invasora está presente en Extremadura, se encuentran el Complejo Lagunar de la Albuera -que comprende los términos municipales de La Albuera, Torre de Miguel Sesmero, Badajoz y Nogales- y el Embalse de Orellana, designados como Humedales de Importancia Internacional protegidos bajo la Convención de Ramsar. Ambos humedales, según un estudio reciente del proyecto LIBERA, se han categorizado con niveles de contaminación de sus aguas muy altos (por encima de los 5000 nanogramos por litro) en el caso del Complejo Lagunar de la Albuera y altos (por encima de los 1000 nanogramos por litro) en Orellana.
En este sentido SEO/BirdLife reclamarealizar un Inventario de Humedales de Extremadura, así como aprobar y actualizar los planes de gestión de los humedales de la Red Natura 2000 incluyendo los humedales RAMSAR, además de revisar y cumplir con los caudales ecológicos asignados en los Planes de Cuenca.
“Las especies acuáticas tienen una elevada concentración espacial en determinados entornos, por lo que estas alteraciones, así como otras derivadas de cambios hidrológicos, agrícolas o climáticos, incrementan su vulnerabilidad”, según destaca en su estudio SEO/BirdLife.

